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Pasos para desarrollar una estrategia de innovación o transformación digital en tu empresa

Los temas de innovación y transformación digital están “a la orden del día”. Pareciera que ocupan un punto prominente en las agendas de los altos ejecutivos en las empresas, y sin embargo, hemos encontrado a menudo mucha confusión sobre lo que cada empresa define como innovación y transformación digital, y más aún sobre el por qué quisieran iniciar un proceso de innovación o de transformación digital. Sabiendo que ambos procesos, aunque complementarios, son diferentes y persiguen distintos objetivos, es importante entender que ambos son procesos continuos que deben diseñarse desde la base de una estrategia unificadora con el negocio mismo.

El entorno cambia muy rápidamente y eso impone en las organizaciones la necesidad de estar en constante adaptación. Es necesario preguntarse si los sistemas y procesos que diseñamos están orientados a la estabilidad o a la adaptabilidad, así como definir si nuestra forma de hacerlas cosas favorece y fomenta una cultura de aprendizaje y aceptación del cambio. Hay que evitar caer en la trampa de ver la innovación y la transformación digital como fines en sí mismos; en realidad son medios para alcanzar objetivos empresariales mucho más grandes y que a su vez están enmarcados dentro de la estrategia general del negocio.

Es por esta razón que quizá sea más adecuado de hablar de estrategia o de planes estratégicos con orientación o énfasis en la innovación o a la transformación digital como un medio para alcanzar los objetivos, más que de una estrategia específica para cada una. En el contexto de este artículo, ese será el uso que le demos al término “Estrategia”.

En nuestra experiencia con nuestros clientes, hemos apoyado varias iniciativas de innovación y/o transformación digital, y hemos visto que hay una serie de pasos que es importante tomar para generar un plan coherente y que funcione. Los pasos que sugerimos para definir una estrategia orientada a la innovación y transformación digital son:

Definir el “Por Qué” detrás de la estrategia – El primer paso en cualquier iniciativa siempre será el reconocer que se está enfrentando un problema u oportunidad que la innovación o la transformación digital puede resolver. Necesitamos saber si necesitamos cambiar o si queremos cambiar. En nuestra experiencia, aquellas empresas que quieren cambiar son más exitosas en estas iniciativas. Muchas veces cuando las empresas necesitan cambiar ya es muy difícil o tarde. Una frase que me impactó cuando la leí por primera vez, atribuida a Brian Solis, Analista Principal de Altimeter Group, es: “Un 88% de las organizaciones están embarcadas en iniciativas de Transformación Digital, pero únicamente un 25% de ellas sabe POR QUÉ”.

Crear la Estrategia – cualquier iniciativa estratégica debe considerar al menos los siguientes elementos a detalle: 

Clarificar la intención – Es necesario entender al más alto nivel por qué queremos hacer y desarrollar esta estrategia: ¿queremos diversificar para reducir riesgo?, ¿debemos reaccionar a nuevos entrantes en la industria?, ¿vemos una oportunidad interesante en el mercado?

Desarrollar el marco estratégico – Las empresas típicamente tendrán simultáneamente iniciativas de mejora, transformación o innovación, y deben decidir cuántos recursos dedicar a cada una, así como cuál es la mejor forma de operar en cada marco u horizonte. Esta es una discusión que no puede tomarse a la ligera y que está en gran parte determinada por la velocidad de crecimiento de su mercado y cuánto tiempo se estima que durará ese crecimiento.

Definir cómo reducir o limitar la imitación – El riesgo de imitación aumenta con la falta de diferenciación, lo cual a su vez produce una reducción en los márgenes del negocio principal. Para mitigar este riesgo, hay tres posibles caminos:

 

  1. Enfocarse en un Modelo de Negocio de Innovación
  2. Desarrollar capacidades (“capabilities”) difíciles de imitar.
  3. Innovación continua

Determinar los campos de búsqueda de oportunidades – Generalmente los campos de búsqueda de oportunidades se encuentran a través de analizar las oportunidades en el mercado y las capacidades de negocio actuales para determinar a dónde hace sentido crecer o desarrollarse.

Lograr el consenso e involucramiento del equipo de liderazgo – Esto es particularmente crítico en organizaciones donde típicamente existe una estructura jerárquica muy arraigada. Se necesita crear conciencia de la necesidad de cambio, comunicar ampliamente la importancia del mismo, así como dar claridad sobre el plan que será necesario implementar para lograrlo.

Equipo de trabajo diverso sonriendo y haciendo el gesto de pulgar arriba en una oficina moderna.
  1. Construir el Equipo – Independientemente de la meta que se esté persiguiendo, la construcción del equipo de trabajo correcto es quizá uno de los pasos más importantes, si no el de mayor importancia. Los atributos claves a considerar al momento de construir este equipo:

  • Apoyo activo hacia la iniciativa de cambio
  • Liderazgo
  • Pensamiento emprendedo
  • Diversidad de experiencia y conocimiento

 

Además de las áreas funcionales típicas de las empresas (Marketing, Ventas, Finanzas, Tecnología, por ejemplo), el equipo de liderazgo de innovación y/o transformación digital debiera considerar incorporar también al dueño del producto o servicio a transformar, y a alguien responsable de dirigir o moderar las sesiones de creación (un Design Thinker o un responsable de Experiencia del Cliente). Todo esto en adición al Patrocinador del proyecto que puede ser la Alta Gerencia o el Propietario.

 

  1. Crear la Cultura y el Enfoque correctos – La Cultura Organizacional se forma a sí misma automáticamente una vez las personas empiezan a trabajar juntas. Se establece una “forma de hacer las cosas”. Si esta Cultura no es diseñada intencionalmente, cualquier estrategia o iniciativa podría verse limitada en su potencial porque la cultura trabaja contra ella. Es por eso por lo que se necesita ser muy claros e intencionales sobre el tipo de cultura que deseamos establecer para apoyar la innovación y la transformación que se impulsa. Algunas preguntas que conviene hacerse con frecuencia:

 

¿Estamos trabajando y colaborando de forma efectiva como equipo?

¿Nuestras ideas están visibles para poder testear y aprender rápidamente?

¿Aprendemos directamente de nuestros clientes o de las personas que comprarán y usarán nuestro producto?

¿Nos detenemos regularmente a evaluar lo que hemos aprendido para repensar nuestro producto o idea, nuestros planes y la forma en que trabajamos? 

 

  1. Identificar y/o definir los impulsores y recursos necesarios – La ventaja competitiva se sustenta en poseer habilidades, conocimientos, capacidades y activos que sean difíciles de imitar. Sin embargo, estas fortalezas deben apalancarse en los puntos correctos, es decir, en donde puedan hacer una diferencia al apoyar las áreas centrales y diferenciadoras del negocio. Es importante evaluar qué cosas son las que producen la ventaja competitiva hoy, y pensar en qué cosas no se han apalancado lo suficiente y que podrían ayudar a incrementar esa ventaja.

 

Recursos organizacionales – La innovación y la transformación no son procesos que se ejecuten rápidamente y sin inversión. Se requiere invertir tiempo y recursos. Hay que definir qué recursos y en qué proporción es posible dedicar a esto. Al hablar de recursos, nos referimos en particular a evaluar las competencias organizacionales, personal, tecnología y capacidades, además de tiempo y dinero.

Restricciones – Es necesario también pensar en qué cosas podrían impedir el avance. Identificar estos obstáculos temprano en el proceso ayudará a planear cómo evitarlos o resolverlos.

Tendencias emergentes y fuerzas disruptivas – Es muy importante pensar en el futuro y lo más lejano posible. Las decisiones que se tomen hoy debieran ayudarnos a permanecer competitivos en cinco años al menos. Para hacer esto es necesario plantearse cuáles son las tendencias emergentes o fuerzas disruptivas que están apareciendo en la industria. No hay que planear para el mañana… hay que planear para pasado mañana.

Fortalezas y Debilidades – Particularmente en las iniciativas de transformación, es bueno entender cuál es nuestro punto de partida.

Propuesta de Valor y creación de Valor – Esto implica hacer un análisis claro y objetivo de la actual propuesta de valor para los clientes y la cadena de valor, así como evaluar cuál es el potencial de disrupción en cada paso.

 

  1. Crear moméntum a través de victorias tempranas – Es importante lograr éxitos en este proceso rápidamente para evitar que los mandos intermedios piensen que la innovación es una pérdida de tiempo y recursos. Ya sea que la innovación o transformación se centre en los espacios de oportunidad detectados con anterioridad, una nueva propuesta de valor o en apalancar los activos y capacidades de la organización, es indispensable testear y validar frecuentemente. Hay que recordar que cuando se trata de innovación, por definición, no tenemos el conocimiento necesario para predecir qué solución tendrá éxito en el mercado. Si esto no fuera así, no sería realmente una innovación. Aún y cuando tus supuestos estén acertados, toma tiempo lograr crear una Propuesta de Valor y configurar un sistema o proceso para entregar ese Valor al cliente. Por lo tanto, es necesario tomarse el tiempo de iterar y evaluar todo el tiempo.

 

  1. Comunicación clara y frecuente y Capacitación – Al final de todo, estas iniciativas de innovación y transformación digital son esfuerzos de gestión del cambio muy grandes y complejas. Por ello, mantener una comunicación clara y frecuente es absolutamente crítico y necesario. Idealmente, la comunicación debe iniciar temprano para que el cambio no tome a nadie de sorpresa. El protocolo de comunicación debe ser definido y ser abierto, confiable y en doble vía. Además de comunicar, clara y frecuentemente los avances, es importante capacitar a todo el personal para ayudarles a prepararse para la transformación.

 

En resumen, la innovación y la transformación digital no son sólo objetivos por lograr, sino medios para mantener la competitividad y la relevancia en un mercado en constante cambio. Al adoptar una estrategia clara, enfocada, que incluya una comprensión profunda del “por qué” detrás de estas iniciativas, la construcción de equipos de trabajo comprometidos y una cultura organizacional que fomente el aprendizaje y adaptabilidad, las empresas pueden crecer y prosperar en la industria donde compiten. Es clave ver estos procesos como una evolución del negocio que requiere inversión, liderazgo y una continua comunicación para asegurar que toda la organización está alineada y comprometida con el cambio.

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